bayona | 26 Gener, 2006 17:55
Si, ya somos un millón. Un millón de personas que viven censalmente en Balears. Y también un millón de coches, faltaría más. A principios de 2005 los censos daban una cifra de 980.472 habitantes, con lo cual no me cabe la menor duda que, un año después, ya hemos llegado a la cifra mítica. Los registros poblacionales pronto lo confirmarán a final de año pero hoy, para bien o para menos bien, ya hemos superado la cifra oficiosa del millón.
¿Se convocarán fastuosos actos para celebrar el acontecimiento? ¿Se preparará un ambicioso programa de festejos con recital de los Rolling incluido? ¿Tiraremos cohetes? Es muy probable que no y que la cosa no pase de la curiosidad numérica mencionada por los periódicos durante un par de días. Porque, paradójicamente, llegar a un millón de habitantes se percibe en Balears como un fracaso colectivo, algo que se ha hecho mal, una vergüenza social de la que sólo sacan provecho los mercaderes y los comisionistas que siempre multiplican sus cuentas por el número de habitantes.
Tampoco hay que dramatizar. La ola de relativismo que nos invade, tan denunciada por los purpurados españoles, puede con todo. Cuando Pujol tuvo seis millones de personas viviendo en Cataluña hinchó todo el pecho que pudo y lanzó urbi et orbe la campaña de “Som sis milions”. Cuenta la leyenda que se fue a China en uno de sus numerosos viajes oficiales por todo el planeta y a la primera autoridad pekinesa que se encontró le endosó la cantinela: “Sabe, nosotros los catalanes somos seis millones”. La respuesta del descendiente de Confucio le dejó perplejo: “Me alegro mucho ¿Y en qué hotel están alojados? Puro relativismo.
¿Es mucho ser un millón? Como diría el gallego, depende. En concreto, depende de donde. En una superficie como la balear, de 4.992 kilómetros cuadrados sale una densidad demográfica, en números redondos, de 200 habitantes por kilómetro cuadrados. Por poner una referencia, es más del doble de la media española, que está en 85 habitantes, cosa que no sorprende en absoluto porque desde hace tiempo sabemos que la media de coches en Balears es de mil por mil habitantes. Hablando en claro, uno por habitante, incluyendo a los niños que nacieron anoche. Aquí sí que se puede decir que los niños vienen al mundo con un coche bajo el brazo. En términos prácticos puede decirse que no hay conductores suficientes para todos los coches que tenemos. La media española y europea está en unos 450 coches por mil habitantes. También la doblamos. En parque móvil estamos a la altura de Hong Kong, lo cual no sé si ha de ser motivo de particular orgullo.
¿Y va la cosa a más o a menos? Al margen de las estadísticas oficiales, no parece que la tendencia decaiga ni que se haga nada para evitar esta hormona social del crecimiento que tan desarrollada tenemos últimamente en Balears. Basta con echar un vistazo. Jamás en Mallorca se vio tanta maquinaria en el campo, trabajando a destajo noche y día para destripar la tierra y tener calzada suficiente para poner todos los coches en fila, uno detrás de otro. Jamás en pueblos y ciudades se vieron tantas grúas construyendo casas de pisos a precios que, faltaría más, también doblan la media española.
De todos modos, doscientos habitantes por kilómetro cuadrado tampoco es tan dramático. Hechas las cuentas tocan a cinco mil metros por habitante. Bastante más que en Tokio. Creo que fue Jeroni Saiz como conseller de Obras Públicas de un Govern de Cañellas quien invitó a todos los periodistas a dar una vuelta en barco por toda la costa mallorquina. El objetivo no era otro que demostrar que, en contra de lo que decían las malas lenguas, no todo el litoral estaba construido sino que todavía quedaba mucha costa para edificar.
Pero el caso es que, aún poniendo la mejor voluntad del mundo, no parece que vayamos por buen camino. Si en los años 60 se inventó lo de la balearización, en la primera década del siglo estamos añadiendo una nueva aceptación, la de masificación. Conste que lo del millón no es más que una estafa censal. Mis amigos demógrafos me dicen que la media real ya está en torno al 1,4 millones y que en los meses punta se puede estar cerca de los dos millones.
En su obra “Porqué vivo en Mallorca” Robert Graves respondió a la propuesta de Gertrude Stein que efectivamente, “no había trampa, esto era el paraíso, excepto para aquellos que llevan consigo su propio infierno”. A este paso se podrán ahorrar llevarlo consigo. Lo encontrarán nada más llegar.
Jarc | 18/02/2006, 00:49
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Re: En Balears ja somos un millón (de personas i coches)
Pep Torro | 26/01/2006, 20:53